Tarde para empezar

Tarde para empezar
junio 14 14:59 2015

Catorce de Junio, mi primera carrera de calle del año, ya casi medio 2015 se nos pasó de vida y yo recién largo la primera, ¿se me hizo tarde para empezar? Pero  en cierta forma debería estar acostumbrado, empecé a correr casi a los treinta, cuando ya habían pasado muchos otros deportes, la adolescencia, parte de la juventud, ya había dejado de ser estudiante, ya estaba metido de lleno en mi vida laboral, alejado de la actividad física, con una buena panza: recién ahí me largué a correr, ¿se me hizo tarde para empezar?

Nunca lo sabré, sólo vivimos la vida de lo que hacemos, no la de lo que podríamos haber hecho.

Por lo pronto el frío me traía a la realidad y un sol distante cubría de invierno el Rosedal de Palermo. La, ya clásica, carrera de los Grupos LT, despertaba la mañana del domingo porteño. Como suele ocurrirme en la calle, elijo por puro placer, los amigos de Cobermed me habían invitado a correr con ellos y la calidez del trato alejaba un poco al frío de Junio. Dentro de los encantos de la calle, está la incertidumbre, como en la vida, salir a la calle es abrir la puerta a una nueva aventura, quedarse en la casa en convivir con lo conocido. En el atletismo hay similitudes, la pista, el lugar que amo, me hace correr a un ritmo planificado, me muestra la lista de inscriptos antes de largar, sé con quién puedo correr, quién puede ganar. Pero la calle es reconocer las caras recién en la manga de largada, descubrir la velocidad a la que se va a correr sobre la marcha, estar atento a cada cambio de ritmo, al reacomodo del pelotón en cada curva. El disparo de partida es abrir la caja de Pandora.

Y la abrimos. Rápidamente se formó un pelotón de 5 o 6 atletas que luchábamos por el segundo puesto. No suelo tomar la iniciativa desde el inicio, prefiero dejar un par de kilómetros a ver que propone cada uno de los protagonistas, pero esta vez, me sentí cómodo liderando el ritmo, marcando el camino. Pude dejar la vista puesta en cada curva por venir y agudizar el oído en los sonidos del grupo que me seguía, el peso de las pisadas, la respiración de cada atleta, son señales involuntarias que nos van contando cómo se sienten, que puedo esperar de ellos. Pasado el primer tercio de carrera, empiezo a notar que el pelotón estaba sintiendo el ritmo, lo cual me confirma el paso, no hacía falta empujar más, tampoco había que relajarse, era el momento para mantener la velocidad procurando el menor desgaste posible. Aún quedaba mucho por recorrer y no quería, que cuando exigiera al cuerpo, este me respondiera que ya no había más, que ya era, para correr fuerte; demasiado tarde.

La llegada se veía lejos, así también está lejos mi objetivo, a seis meses de distancia. Este año quiero ser parte, por primera vez en mi vida, del Campeonato Nacional de 5.000 metros. Para ello no puedo anotarme, no me puede invitar un amigo, sólo debo hacer algo más simple, aunque más difícil, correr los 5.000 metros menos de 15’10”. Sé que no es imposible, pero va a costar mucho, ahí está el sabor. El Campeonato será el primer fin de semana de Diciembre en Mar del Plata, ahí quiero estar, ahí le pido a mis piernas que me lleven. Pero ahora les estaba pidiendo otra cosa, también simple, aunque no por eso fácil; mantener el ritmo. El pelotón se estiraba, había que seguir forzando, sacar el cansancio de mi cuerpo y dejarlo para los otros, quería subir a ese podio, ¿por qué? Para lograr que la carrera se extienda un poco más.

Una diferencia que siento mucho, cuando tengo la suerte de subirme a un podio, a cuando quedo abajo, es hasta donde llega la carrera. Cuando cruzo la llegada afuera de los primeros, entiendo que mi carrera se terminó ahí, al traspasar la línea. Si me encontré con la fortuna de estar entre los tres primeros, la carrera sigue un poco más, distinta, pero siento que termina recién al bajar del podio. Pero entraba en el último tercio y seguía acompañado, quería extender la carrera, pero las piernas se sentían, ¿sería demasiado tarde?

La sombra me dijo que no, que aún tenía chances.

La vi alejarse muy de a poco, proyectada larga por el sol de la mañana, mi perseguidor se retrasaba lentamente.  Era el momento de apretar un poco el paso, de agrandar la brecha y ver qué podía hacer él sólo. Primero dejé de ver la sombra, luego de oír sus pasos, en las últimas curvas, intentando no ser visto, controlé la distancia que se abría. Ya rodeábamos el lago del Rosedal, yendo al encuentro de la meta, me perseguía de cerca, pero aflojé el ritmo, solté el cuerpo, miré las caras del público, aproveché plenamente los últimos metros corriendo, después de cortar la línea, sería demasiado tarde.

Ningún deportista olímpico está panzón a los veinte,  nadie va a hacer historia en el atletismo si empieza a entrenar a los treinta, es demasiado tarde. Para eso.

Pero estamos a tiempo para otras hazañas: nunca es tarde para empezar, nunca es tarde para disfrutar lo que te gusta, fácil, difícil, complejo, simple, como sea, pero con pasión, haciendo que el corazón lata fuerte, porque nunca sabés cuando será el último latido. Nunca es tarde para correr, para abrazar, para decirle que lo querés, que la querés, para emocionarse hasta las lágrimas, porque las gotas sobre las mejillas te marcan que vale la pena. Nadie recuerda que es mortal cuando es feliz, podemos abrazar la vida, sentirnos inmortales, al disfrutar el momento exacto en que el cuerpo se abraza con el alma. En el fondo lo sabés, vale la pena, sólo tenés que hacerlo, nunca es tarde para empezar.

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Ezequiel Brahim
Ezequiel Brahim

Seguramente no soy el único que empezó a correr para bajar de peso. Ya cinco años pasaron, y no sólo conseguí bajar de peso, descubrí nuevos mundos, al principio en la calle el universo del running, luego, en la pista, el atletismo de elite. Compartir lo mejor de ambos, es el impulso para escribir cada linea.

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2 Comments

  1. Lucas
    junio 20, 12:42 #1 Lucas

    Muy lindas palabras Ezequiel, se nota mucho que amas lo que haces, te felicito, sos un grande. Espero llegar tan alto como vos a pesar de haber empezado hace poco y de grande ya. Mequedo con una frase “sólo vivimos la vida de lo que hacemos, no la de lo que podríamos haber hecho”

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    • Ezequiel Brahim
      junio 22, 23:16 Ezequiel Brahim Author

      Muchas gracias Luchas, me alegro que lo hayas disfrutado. Te deseo lo mejor en este hermoso camino, quizás no es tan importante a donde llegues, sino como lo hayas recorrido. Gran abrazo!

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