#BrahimSub15 – Semana #24

#BrahimSub15 – Semana #24
diciembre 18 13:09 2015

12369248_10153867804142491_277312904853467737_nHasta la carrera más ancha, termina al cruzar una delgada línea. El proyecto que viví, sufrí y disfruté junto a RunFitners, #BrahimSub15 también cruza la línea final. Fueron dos docenas de semanas, 208 sesiones de entrenamiento, son unas cuantas. Para intentar recorrer 5.000 metros en menos de un cuarto de hora.

Intentarlo me llevó a disfrutar 2.500 kilómetros, a compartir entrenos con decenas de amigos, a trotar por cientos de caminos distintos, muchos nuevos, a competir contra conocidos y extraños, a soñar, fracasar, intentar, palpitar, odiar y amar.

En el intento mejoré mi marca de 3.000m, ahora 8’42” y también la de 5.000m, 15’06”, en ambas oportunidades ganando sendas carreras, también me convertí en SubCampeón Metropolitano de 10.000m y lo más importante, me convencí que puedo correr en menos de 15 minutos. Un terrible atleta, y amigo, Javier Carriqueo tiene una gran frase “entrenar es como poner monedas en una alcancía, todos los días ponés una monedita, hasta que en algún momento, nunca se sabe bien cuando, el chanchito explota y ves de golpe todo el tesoro.” Yo sé que estoy llenando el chanchito, falta muy poco para hacerlo explotar.

Ahora sí, a la semana y como fue la carrera.

Lunes

¿Adivinan? Si, adivinan. Decilo conmigo, vamos. ¡Por la mañana trote, por la tarde técnicos! De algo estamos seguros, fue el último lunes igual.

Martes

Pasadas a ritmo, con la llovizna en el pecho, con un doble arco iris cortando el cielo de punta a punta del horizonte. ¿Alguna forma mejor de despedirse de la pista? Último entreno a ritmo, pasadas de 200m algo movidas y de 400m a velocidad de competencia. Gran sensación, estupenda despedida de mí querida pista de Lobos.

Miércoles

Trote tranquilo con mis dos grandes compañeros de este semestre: Fernando y Lisandro. Correr sin costo, disfrutar al trote, la mejor forma de recuperar el cuerpo.

Jueves

Último doble turno, un trote tranquilo por la mañana, apenas movido por la tarde, último entreno en Lobos, ya partiendo hacía Buenos Aires

Viernes

Por la mañana, en un colectivo lleno de atletas de la Federación Metropolitana de Atletismo, salimos rumbo a Mar del Plata, hacía el 95° Campeonato Nacional de Atletismo. ¿Qué puedo decir? Un regalo más de la vida: yo, un exgordito que hace 5 años empezaba a correr para bajar la panza, estaba ahora junto a los mejores atletas de mi Federación camino a competir con los mejores del país, un lugar que me había ganado después de una dura clasificación (la marca mínima era 15’10”) y que disfrutaba plenamente. Ya en la ciudad costera, salimos a hacer 50 minutos para aflojar las piernas al borde del mar.

Sábado

Descanso completo, visita por la tarde para ver un poco del Campeonato y reconocer la pista, donde había estado por única vez 18 años atrás! En esa oportunidad me convertí en SubCampeón Bonaerense de 1.000m en categoría menores (13 y 14 años) con diez meses de entrenamiento, para poco después dejar el atletismo por otros deportes grupales. Ahora volvía con una parte de la vida recorrida, al mismo punto de partida.

Domingo

Son las diez de la mañana, el hotel completo se vacía, el colectivo se va a la pista para no volver. Todos a bordo, a no olvidarse nada. Sólo queda en el edificio desierto, la mujer que deberá limpiar todas las piezas, y yo. Pedí permiso para no partir con la delegación, mi carrera es a las 17:15, no quiero estar siete horas al sol desgastando el cuerpo. Quedarse en la habitación, tomando agua y comiendo sano no es un plan muy entretenido, pero es lo mejor que puedo hacer.

Hora y media antes de la carrera llego a la pista, controlo el cronograma del torneo, no hay demoras, entro en calor con tiempo, procurando correr a la sombra. Treinta grados reinan en la pista. Me hidrato bien. “A sus puestos” me alineo con la tranquilidad de haber hecho, durante 24 semanas, todo lo mejor que pude para llegar a esos 5.000 metros de la mejor forma, largo.

Luego de las primeras vueltas armo equipo con otros dos atletas y vamos a ritmo controlado. Por delante un pelotón más numeroso se escapa, pero no quiero acelerar de más. Cruzó el primer kilómetro en 3’00”, el segundo en 6’01”. En ese momento el compañero que marca el ritmo, empieza a disminuir la intensidad, lo noto sin mirar el reloj, lo aliento, y me demoro un poco en sobrepasarlo. Confío en que tengo resto para acomodar el ritmo solo. Si bien lo dejo atrás, no siento el cuerpo como debo. Intento alcanzar al pelotón que va adelante, son cinco atletas, noto que estrecho la distancia. Las piernas pesan cada vez más, y controlo, en una vuelta, si la diferencia realmente se achica. Se alejan, en realidad me dejan atrás. Pasó el tercer kilómetro en 9’10” y no encuentro la forma de correr bien.

La carrera poco a poco se desbarranca, es una vuelta peor que la otra. Intento de todas formas, pero agonizo bajo el sol. Los rayos caen como una llovizna de cera y se endurecen en mi piel. Endurecen mi cuerpo. Sobre el final me siento un testigo privilegiado de una carrera en la que no participo.

Veo de adentro como el pelotón se define, voy 200 metros más atrás, entro a la última recta, me esfuerzo por disfrutarla, estoy corriendo frente a los mejores de mi país. No fue mi mejor carrera, pero si el mejor torneo al que pude clasificar. Despliego los brazos al cruzar la línea. La marca es mala, pero el camino para llegar a ella fue bueno. Ser parte del Campeonato Nacional, es un logro que endulza el sabor amargo, no pude hacerlo en menos de 15 minutos, pero pude correr, y no es poco.

El proyecto #BrahimSub15 llegó a su fin. No logré la marca que le dio título, pero logré muchas más cosas que me van a acompañar por siempre. Quizás el año que viene corra en 14 minutos y algo, pero ya será dentro de otros proyectos, distintos, aplicando lo que aprendí en este, apostando a experiencias nuevas.

En la soledad de una hoja en blanco me encontré con un montón de energía que volvía semana a semana. Esta es la última hoja del año. Pero tenemos todo un libro por delante. Sé que lo podemos volver a escribir juntos, kilómetro a kilómetro.

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Ezequiel Brahim
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Seguramente no soy el único que empezó a correr para bajar de peso. Ya cinco años pasaron, y no sólo conseguí bajar de peso, descubrí nuevos mundos, al principio en la calle el universo del running, luego, en la pista, el atletismo de elite. Compartir lo mejor de ambos, es el impulso para escribir cada linea.

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