#BrahimSub15 – Semana #11

#BrahimSub15 – Semana #11
septiembre 15 23:40 2015

Intensidad. Una de las tantas variantes de un plan de entrenamiento (junto con volumen, densidad, frecuencia, etc.). Y así puedo definir mi semana: intensa, muy intensa. Por varios motivos, principalmente por los entrenamientos, pero también por varios aspectos relacionados a correr, aunque no sean corriendo. Fue la última semana de entrenamiento fuerte antes de la próxima competencia; los 3.000m del sábado 19 en el CeNARD. Luego de mi anterior carrera, los 5.000m que no me dejaron muy conforme, creo que empecé a encontrarme más a tono. La semana posterior en Tandil dio buenos frutos y esta semana continuó el proceso de mejora. Ello sinergia con el resto del entrenamiento, lo que se denomina el entrenamiento silencioso. Al entrenar mejor y más motivado, también me alimento mejor, descanso más, me preocupo más por la recuperación (masajes, elongación, crioterapia, hidratación, etc.). Se entra en un círculo virtuoso que potencia mucho el rendimiento. Por otro lado ya metidos de lleno en la temporada de pista, con las competencias importantes tan cerca y el objetivo #BrahimSub15 en pleno testeo, la motivación también crece. En ese estado de energía, pude hacer esto:

Lunes

Cuando digo intenso, digo intenso desde el primer día. Con un doble turno habitual, un trote tranquilo por la mañana para despertar las piernas, por la tarde salimos a probar los 400m. Había hecho alguna aproximación en esa distancia la semana previa pero ahora le fuimos de firme. Ocho pasadas con 400 metros al límite y luego aguantar 200m a ritmo de 3’20”. Con pausa bien cómoda como para recuperar casi completo. Tuve la suerte de contar con mi eterno acompañante, Fernando Belossi. Casi empezamos a entrenar juntos y me ha ayudado en infinidad de entrenos. Él salía primero y yo le daba una ventaja como para conectarlo a los 400m. Intenté contenerme para no taparme de ácido láctico de entrada, pero así y todo se me fueron un poco rápidas al principio y lo sentí al final. Fui cayendo mínima pero constantemente. Las dos primeras en 1’03”, luego dos en 1’04”, dos en 1’05” y las dos últimas, ya sin Fer como liebre, me fui a 1’06”. Igual muy conforme para un entreno que habíamos planificado en 1’04/05”. Los 200m suplementarios costaron mucho y se fueron más a ritmo de 3’30” pero igual sirvieron para aguantar el esfuerzo y acostumbrar al cuerpo a recuperar en esos ritmos.

Martes

Un trote de 70’ con un bloque de 45’ a 3’50”/km. Sin duda es la parte donde mejor entrenado me siento, voy muy cómodo. Sólo que tocó salir casi de noche y no es un ritmo cómodo para ir con poca luz. Pero si dejó una buena sensación al no sentir grandes secuelas del día anterior.

Miércoles

Un entreno fácil en los papeles, pero un clima hostil que complica todo. Frío, llovizna, más frío. Un doble turno tranquilo, con dos trotes. Pero que significa, mojarse dos veces, enfriarse dos veces, buscar ganas debajo de la cama dos veces. Por la mañana pude compartir con Lisandro, quien cada vez está más atleta y menos ciclista. Por la tarde tocó solo. Queda el consuelo de entrenar la cabeza en la resistencia.

Jueves

Creo que no hay entreno más difícil, ni más desafiante, que repetir un entreno que no salió. Y eso tocaba el sábado. Hacía cuatro semanas había intentando 4×1.000m debajo de 3’00” logrando 2’55”, 2’57”, 3’07” y abandonando… La confianza ahora era otra, y elegí para la revancha el mejor lugar: el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD). Antes del entreno tuve linda nota para el canal Eter Digital, justamente sobre la experiencia de entrenar en el mejor lugar del país. Y luego de la entrada en calor, justo cuando estaba por largar, llegó lo mejor. Tuve la fortuna de cruzarme con Rodrigo Biedma, una figura destacada del atletismo y habitué del lugar. Dueño de una marca de 3’48” en los 1.500m y medallas en campeonatos nacionales, es, por encima de eso, un buen tipo. Nos cruzamos de casualidad y al descubrir nuestros entrenos al mismo ritmo, no dudó un instante en ayudarme. Era un día hermoso, pero de mucho viento, que ya antes de largar me estaba desgastando psicológicamente. Rodrigo supera con comodidad el metro ochenta y se enfrentó a cada paso al ventarrón. Yo, detrás de su espalda pude campear el huracán. Me hizo de liebre del 0 al 400 y luego del 800 al 1.000. Vital para poder lograr: 2’51” en la primera pasada. Con bastante comodidad, me dejó la sensación de que podía ser así siempre. Pero en la segunda ya se vio la realidad, del 400 al 800, cuando tuve que ir solo contra el viento, el ritmo se cayó un poco y me costó mucho seguir atrás de Rodrigo los últimos 200. Marqué 2’53” pero ya sentido. La tercera intenté ir lo más suelto posible la primer vuelta, aprovechando la liebre y evitando el desgaste, pero al quedar solo sufrí mucho. Rodrigo redobla su ayuda y conecta 100 metros antes, en el 700; tiene que alentarme y casi aflojar no cortarme. Ver a un grande de la pista, a quien tres años atrás miraba desde la tribuna como dominaba los 1.500 metros en los torneos del CeNARD, moviendo sus largos brazos para impulsarme a dar todo fue un plus que sacó lo último que me quedaba. Así logré clavar 2’55”. Quedaba la última, pero ahora solo. Cambié la estrategia, salí más conservador, a pasar el 500 en 1’30”, cinco segundos más lento de lo que venía haciendo, y no me equivoqué. Luego de ver el minuto treinta en el reloj salí a matar el entreno, a poner todo, a lograr bajar, como sea los tres minutos. Y lo hice, 2’57” y la enorme alegría de haber vencido al entrenamiento. Al igual que el lunes, una escalera gradual, esta vez: 2’51”-53”-55”-57” y la emoción de compartir la pista, con una persona a la que admiro, de igual a igual.

Viernes

Muy similar al miércoles, fácil en los papeles, duro en el clima. Mucho, pero mucho frío. Por la mañana lo enfrenté con mi hermano, por la tarde me toco solo. Dos veces abrigarse de arriba abajo, pero dos veces contento por la sesión concluida. En el medio, la columna quincenal en Factor Running y mi conclusión de lo aprendido luego de entrenar una semana con un atleta olímpico.

Sábado

Fondo largo, ideal para volver a rodar por un lugar recién descubierto en Buenos Aires pero que me enamoró, la reserva ecológica. No encontré las sensaciones de antiguos fondos, quizás el entreno del jueves se hizo recordar, quizás no era el día. Pero lo que pensé sería un paseo a cuatro minutos por kilómetro, termino dando un ritmo de 4’17”/km pero con el mismo cansancio. Era el momento de escuchar al cuerpo, de no preocuparse por el gps y entender que hay un momento para cada exigencia. En esta etapa de la preparación el foco está en la pista, la suma de kilómetros ya terminó y los fondos son sólo para mantener la resistencia lograda. No había ritmo que me altere, la semana ya estaba ganada.

Así logre subir un pequeño escalón más en busca del objetivo. Nueves sesiones para 114 km, ya todo hecho para esperar el 3.000. Objetivo: intentar que todo se alinee y bajar mi marca personal, 8’44”. ¿Por qué necesito todo alineado? Porque aún no estoy en mi pico de preparación, todavía faltan más trabajos de calidad y el objetivo es el 5.000, pero sin duda que si logro una buena marca este sábado me mostrará que voy por el camino correcto. ¿Me acompañás a buscarla?

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Ezequiel Brahim
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Seguramente no soy el único que empezó a correr para bajar de peso. Ya cinco años pasaron, y no sólo conseguí bajar de peso, descubrí nuevos mundos, al principio en la calle el universo del running, luego, en la pista, el atletismo de elite. Compartir lo mejor de ambos, es el impulso para escribir cada linea.

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