#BrahimSub15 – Semana #08

#BrahimSub15 – Semana #08
agosto 25 23:03 2015

Se pasó la última semana intensa antes de la competencia. Luego del sabor un poco amargo del cierre de la semana anterior, intenté mirar para adelante y aprovechar con todo los últimos entrenamientos intensos. Pude hacerlo en gran parte, no salió perfecto y tuve mis contratiempos; en algún momento apareció el miedo y la ansiedad, pero por otro lado me siento muy bien en los fondos, a ritmos de cuatro corto o tres minutos largos por kilómetro. La última semana movida antes de competir, siempre deja una sensación, un sabor, y este puede ser muy variable. En esta oportunidad, creo que aún no estoy en mi mejor estado pero me encuentro con una muy buena base para ir a buscar el objetivo en los 5.000 metros de este sábado 29 de agosto: #BrahimSub15.

Lunes.

Ahora si empezamos movidos la semana. Un trote ágil a la mañana, con ganas de mover. Y por la tarde pasadas cortas. Cinco series de: dos de 200 m y una de 300 m. Tuve la suerte de que Lisandro se acoplara a mi entrenamiento, si bien está empezando hace poco, tiene una gran velocidad natural, y anduvimos muy cerca en los tiempos. Fue un entrenamiento parecido a las 15 x 200m que habíamos hechos juntos la semana anterior, pero esta vez mis sensaciones fueron mucho mejores. Pude correr mucho más suelto, le daba una pequeña ventaja a Lisandro y lo alcanzaba al llegar a la meta. Si bien tuvo su intensidad, sentí siempre que guardaba un plus. Fueron promedios 31,14” y 47,93” con pausas de uno y dos minutos respectivamente. Me reconcilió totalmente con la pista, luego del mal día del viernes anterior.

Martes.

Fondo semi-largo podría decirse, 70 minutos con un bloque de 45’ a 3’55/km. Acá es donde más cómodo me sentí, por eso creo que se ha logrado una buena base. Acompañado por Luis Molina, a quien cualquier ritmo entre 3 y 5’00/km le siente bien, me dejé llevar sin esfuerzo. El bloque de 45’ fue a 142 pulsaciones, y así lo sentí también en las piernas.

Miércoles.

Doble turno para sumar rodaje pero evitando desgastar. Poco más de 9 y algo más de 12 kilómetros en cada sesión, que me dejó en forma para afrontar el siguiente día, que sería duro.

Jueves.

Un trote suave por la mañana con Luis y por la tarde la sesión más dura de la semana. Era muy similar al entrenamiento que había abandonado el viernes. Esta vez: 5 x 800 m con pausa de 2 minutos. Varios aspectos negativos se alinearon esta vez, aunque creo que al final el balance no fue tan malo. Como factor externo, un fuerte viento y un día frío y gris. Como factores internos, el miedo de abandonar como la semana pasada y un mal planteo del ritmo: la idea era 2’20” para el 800, pensé sólo en 1’10” la vuelta a la pista, pensé que sería cómodo ese ritmo, pero no pensé en la diferencia entre una y dos vueltas… salí más a sensación de 400 metros que de 800, y lo pagué. La historia fue así: llegué a la pista cuando Luis había termina su fondo, me dijo que se iba a quedar a hacerme el aguante ya que casi no había gente en la pista, y yo salí a hacer 15’ de trote por el parque que está a tres cuadras. Cuando volví Luis no estaba, ni nadie más. La pista desierta, sólo ocupada por el viento y el frío. En esos casos sólo se me ocurre una cosa, seguir corriendo. Empecé los trabajos técnicos y de velocidad para entrar en calor, y 20’ más tarde, cuando ya estaba por terminar y arrancar el primer 800, aparece Luis en auto. Se había ido a bañar y se animó a salir de su casa, con un día inhóspito, sólo para ver correr a un loco… Ya no tan sólo, largué a probarme en la pista. Primera vuelta en 1’08”, hasta ahí cómodo, pero el viento empezó su desgaste de temprano y terminé en 2’21”.  En la segunda intenté partir más conservador pero terminé en 2’24”. En los números faltaban sólo 3, pero en la pista parecía una maratón. La tercera marca un horrible 2’27”. No encuentro explicación, sentía que no podía más, pero tampoco terminaba destruido. Hasta que, durante esa pausa de 2’, lo descubrí: tenía miedo. No quería abandonar como la vez anterior. Estaba guardando energía, no arriesgaba. Largué la cuarta, pasé en 1’12” y salí a correr la última vuelta como si se me fuese la vida en ello, crucé en 2’24” y me volvió la fe. Había que arriesgar, confiar en la recuperación a lo largo de los dos minutos. La última fue 2’21” para salvar el entrenamiento. Me había equivocado saliendo fuerte de entrada, me había acobardado pensando en anteriores fracasos. Pero lo había reinterpretado, pude rescatar lo mejor de un mal inicio. Y lo más importante; había aprendido.

Viernes.

Un trote muy tranquilo por la mañana para dejar la tarde libre para Factor Running, el programa donde tengo mi columna quincenal. Debo reconocer que, hasta ahora, la de este viernes fue la que más me gustó. Escuchala acá.

Sábado.

Cerrando la semana de la mejor forma, con un fondo largo, movido y cómodo. Fueron 80 minutos a ritmo de 4’04”/km. Primero recorriendo las anchas avenidas de Buenos Aires, en una tranquila mañana. Y luego descubriendo un estupendo lugar: La reserva ecológica. Un paraíso para correr. Lamentablemente sólo pude hacer 20’ allí adentro ya que debía volver a mi lugar de partida. Pero sin duda que voy a volver pronto a sumar muchos más kilómetros por esos hermosos caminos.

Ya está todo hecho. Al menos todo lo que se puede hacer bien. En la semana que queda por delante no se puede sumar más nada, sólo hay que tener cuidado en no restar. Y llegar de la mejor forma a los 5.000 metros el sábado. ¿Cómo los afronto? Creo que el primer gran objetivo, y en el cual tengo que ir enfocado los primeros 2.000 metros, es mejorar mi mejor registro: 15’09”. Una vez en ese momento de la carrera, tendré las respuestas de mi exacto estado de forma y del desempeño de los otros atletas. Allí habrá que decir si salir a buscar más o cuidar como sea la posibilidad de bajar mi marca.

Ya he hablado en profundidad de la semana previa a una carrera. Ahora hay que ponerlo en práctica. Y correr para saber la verdad… ¡los espero en la línea de llegada la próxima semana!

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Ezequiel Brahim
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Seguramente no soy el único que empezó a correr para bajar de peso. Ya cinco años pasaron, y no sólo conseguí bajar de peso, descubrí nuevos mundos, al principio en la calle el universo del running, luego, en la pista, el atletismo de elite. Compartir lo mejor de ambos, es el impulso para escribir cada linea.

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