#BrahimSub15 – Semana #03

#BrahimSub15 – Semana #03
julio 20 18:57 2015

Se podría decir, que fue la semana donde el “corazón habló”. Muchas veces, principalmente en entrenamientos de intensidad media, se olvida un parámetro mucho más importante que el tiempo o el ritmo; el esfuerzo. Cuando la exigencia es alta, pero no máxima, es importante entender cuanto “cuesta” ciertos ritmos. La mejor forma de medirlo es a través de las sensaciones que da el cuerpo, el único inconveniente es que son subjetivas. Una forma, no tan exacta, pero que arroja valores concretos, es a través de las pulsaciones. Digo que no es muy exacta, porque puede variar día a día o incluso durante el mismo día. Pero, a grandes rasgos, da una idea de cómo estamos, principalmente en: fondos largos, cambios de ritmo (fartleks) y en las pausas entre los intervalos (pasadas).

Por ese lado sentí que fue una semana donde subí un escalón. Los entrenamientos empezaron a salir más fáciles. Hubo algún día que fui al límite, pero en general, ritmos habituales, salieron con menor dificultad. De a poco terminando la pretemporada y empezando encontrar lo que se estaba buscando.

Así estuvo la tercer semana en búsqueda del gran desafío del segundo semestre del 2015 :

Lunes.

Empezamos de la mejor manera, con un doble turno. Trote tranquilo a la mañana, pero con el lujo de correr junto a Javier Carriqueo (dos JJOO, cuatro records nacionales) y Luis Molina (29’48” en 10.000m, varios Campeonatos Nacionales). Cuando la diferencia de experiencias es tan grande, lo mejor es cerrar la boca, mover los pies, escuchar y aprender. Por la tarde también fuimos tres, pero volví a mis compañeros habituales, más terrenales. Fernando y Lisandro me acompañaron con trabajos técnicos. Cada vez son más rectas, aumentan a medida que avanza la pretemporada, pero los considero fundamentales para correr mejor, y ese es el motor para empujarlos.

Martes.

Excelente sensación, 10 kilómetros de fartleks, un promedio de 3’43” con oscilaciones entre 3’35” y 3’55”, pero más allá de los números, mucha comodidad para correr. Un día donde lo importante no fue correr rápido, sino correr fácil.

Miércoles.

Por la mañana tocaba otros 45’ suaves, pero pude coordinar para hacer de liebre a mi novia que tenía 3 x 2.000 metros. Excelente forma de pasar un entreno “rutinario”, entretenido con los intervalos de ella. Esos son los trotes que considero que no tienen “costo mental”, la cabeza estaba en otro lado, no en mi físico, y cuando quise darme cuenta, me quedaban 3’ para terminar. Por la tarde ratifique la buena sensación del día anterior, una hora a 4’15 con mucha comodidad.

Jueves.

En algún momento iba a tocar poner el cuerpo a prueba, y si bien en la previa parecía fácil, suele suceder que algunos entrenamientos sean difícil “leer” cuan duro van a ser. Seis pasadas de mil metros con 1’30” de pausa, con ritmos en progresión. En la primera pensé que el día frío aún me tenía duro (seguro ablandaría más adelante), en la segunda no se cumplía mi profecía, en la tercera ya me convencí que debía enfocar una a una, tramo a tramo, para poder cumplir con lo planeado. Por otro lado, la sensación de terminar bien un entreno que se siente muy difícil es hermosa, el jueves me fui de la pista con esa sensación.

Viernes.

Trote suave por la mañana con Luis Molina. Ya por la tarde eran 50’ a 4’15” por kilómetro. Pero nos juntamos varios, siempre uno quería ir un poquito más adelante que el otro, y el ritmo se ponía vivo, de a poco bajamos los 4’00”/km y en algún punto llegamos a 3’30”/km, pero faltando 10’ primó la cordura y aflojamos para terminar más suave. Al final el ritmo promedio fue 4’09”/km, aunque podría haber sido un poco más parejo. Por otro lado, nos divertimos corriendo, lo cual tampoco está tan mal.

Sábado.

Último entreno, un solo turno, un fondo largo. Casi siempre los sábados es así, al menos que haya competencia ese fin de semana. No era este el caso, pero lo que si estuvo fuera de lo habitual, es que me tocó entrenar solo. Tampoco solemos pasar los 90 minutos, pero esta vez había un plus, 100 minutos, lindo desafío para hacer en solitario. Costó un poquito empujar la cabeza para salir antes de almorzar, pero valió la pena. Encaré una ruta por la banquina de pasto, hasta que por el km 8 retomé por una vía poco utilizada y con viento de costado. El ritmo levemente aumentaba. Cuidando no irme del objetivo de un fondo algo movido, sin caer en un entusiasmo excesivo, procuraba no bajar mucho de 4’00” por kilómetro. Sobre el final, por calle de tierra con viento a favor pleno, seguía suelto y pude promediar para los 100’: 4’08”/km, apenas más de 24 kilómetros para cerrar, con un buen fondo, una buena semana.

Primer semana arriba de 120 kilómetros en lo que va de la pretemporada, pero más allá del número, corriendo cómodo, lo cual me deja con mucha energía para encarar lo que viene. La semana próxima seguramente ya defina calendario, fije la fecha donde atacar los 15’ en el 5.000 y las competencias previas para prepararme. Empezando la cuenta regresiva, hay que enfocar en algo crucial para mi, el peso. Es un tema largo, así que quedará para la próxima semana. ¡Los espero para vivirla juntos!

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Ezequiel Brahim
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Seguramente no soy el único que empezó a correr para bajar de peso. Ya cinco años pasaron, y no sólo conseguí bajar de peso, descubrí nuevos mundos, al principio en la calle el universo del running, luego, en la pista, el atletismo de elite. Compartir lo mejor de ambos, es el impulso para escribir cada linea.

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