¿A quién le quiero ganar?

¿A quién le quiero ganar?
mayo 17 05:24 2015

“Quiero ganarle a una sola persona, a mí mismo”

Dos mil quinientos once kilómetros de entrenamiento en mis piernas, el reloj entre mis dedos, el pie derecho detrás de la línea de largada, la mirada en el revólver de largada, y pensaba que me quedaba un solo cartucho, una última chance, de ganarle a mi mejor versión.

Marzo, primer intento, Campeonato Nacional de 10.000 metros, a 2 segundos de mi mejor marca, dos días más tarde, en el 3.000 del Grand Prix Sudamericano, 3 segundos más lento que mi mejor registro. En abril probé en la distancia que me faltaba, 5.000 metros, 7 segundos arriba de lo logrado en el 2014. Todo cerca, todo fallado. En el atletismo es claro, si estuviste cerca de ganar, es porque perdiste.

Ahora sólo quedaban los 10.000 metros de la Copa Nacional de Clubes, el torneo que tanto me había dado. Me hizo conocer la distancia allá por el año 2012, luego en la Copa del 2013 llevó mi marca a 32’34”, ya en la Copa del año pasado me sorprendía corriendo exactamente un minuto menos y entrando justo al podio, a mi primer podio en una competencia nacional.

80Última bala para matar al pasado: se dispara el revólver, y nos disparamos nosotros. Las piernas se me van más rápido que la realidad, el reloj me hace despertar luego de la primera vuelta y empiezo a aflojar, a buscar velocidad crucero. El objetivo es claro, cualquier marca por debajo de 31’34”, lo mejor que alguna vez había hecho. Sólo un segundo menos en poco más de media hora, sonaba fácil, la teoría siempre es fácil, pero ahora había que correr.

Me estabilizo en el ritmo, mi hermano controla giro a giro y todo parece posible. Luego de unas vueltas, allá por el kilómetro dos o tres, escucho gente que golpea mis espaldas. Son el mendocino Antonio Poblete y el aborigen José Félix Sánchez, atletas de la escuadra de FCMax, que venían a sumar para su club. Mantengo el ritmo marcando el rumbo unas vueltas más, hasta que me abro y me freno todo lo necesario como para dejar claro que no iba a seguir tirando yo. Antonio toma el mando y me ubico a presión detrás de él y delante de Félix. Empezábamos a danzar.

trio3Luego de dos vueltas le pido que se abra y tomo la punta del trío, dos vueltas más tarde me corro para que lidere Antonio, cada 800 metros nos devolvíamos el favor y el baile iba tomando calor. Como bailarín invitado venía Sánchez pegado a nuestras espaldas. Sabía que había corrido la media maratón de Rosario hacía una semana, sabía que si tenía con que ayudaría, sabía que hoy no tenía con que. Rodaba cómodo detrás de Antonio, buscaba un poco más cuando pasaba al frente, pero veía que el tiempo se iba, el reloj corría más rápido que yo.

trio4Mientras tanto, la carrera era liderada cómodamente por Pablo Gardiol, de la oriental republica del Uruguay, seguido a media distancia por Eusebio Moyano, que había abierto la brecha temprano. Para esas alturas, en nuestro trío, teníamos el último lugar del podio para repartir, así que llegando a la mitad de la carrera el camino se bifurcaba: o seguida la danza del dos por dos y buscada la mejor estrategia para quedar en el podio, o me lanzaba a ganarle al reloj, solo contra el tiempo y con el riesgo de perder la marca, el puesto y cualquier posibilidad de hacer una carrera decente, si explotaba en soledad. El cuerpo me gritaba que no había mucho más, y la cabeza le obedeció.

Seguimos girando un par de kilómetros más, y vuelta tras vuelta evaluaba el mejor momento para cambiar el rumbo de la carrera. De pronto, mientras lideraba, veo que la sombra de Félix se aleja, extiendo el paso, Antonio sigue pegado a mí, abro más la diferencia, quiero que sólo seamos dos. Y de repente me sobrepasan a ritmo firme.

duoEs Gardiol que nos saca una vuelta, no lo dudo y me cuelgo de su estela, cualquier impulso que me dé, en esos momento, será vital. Y noto que ahora es la sombra de Antonio la que se rezaga… pero el uruguayo también me abre, quedo entre dos brechas. Me siento flotando en el vacío, o me tiro hacía atrás o me lanzo hacía adelante. Y ahora si decido arriesgar, me arrojo con lo que queda a la espalda de Gardiol.

uru2Últimos cinco giros, vuelta a vuelta nos separamos, me lleva al podio, mi lucha es por ese lugar. Nada más en el universo existe aparte de su nuca, todo lo que me queda va hacía ese punto. No sé qué pasa detrás de mí, creo que Antonio y Félix ya no son una amenaza, pero escucho el aliento para Cristian Urtasun cada vez más cerca. El podio no está cerrado aún, y escucho una campanada, pero no es para mí.

Gardiol entra en su última vuelta y levanta el rimo, a mi aún me quedan dos giros, y trato de que la distancia sea poca, pero se escapa. Queda tan poco, pero cuesta tanto. Quiero asegura mi lugar, que nadie me baje del tercer escalón. Ahora la campanada es para mí, me lanzo, en cierta medida la carrera se pasó rápido, fue una media hora entretenida. Trescientos metros y sé que ya nadie me puede alcanzar, voy demasiado suelto, doscientos metros y vuelvo a tomar conciencia del tiempo, si remato fuerte quizá baje los 32, cien metros y exprimo cada uno de mis músculos. La recta final es un trampolín que me lanza a la llegada, pego el cabezazo, quiero cruzar antes de que baje la cortina de los treinta y dos minutos.

Abrazos, saludos, felicitaciones. Calor, sudor, cansancio. Todo terminó, poco a poco la adrenalina baja, la paz de haber dejado todo lucha contra la amargura del tiempo. Fueron 32’02”. El tiempo que corre y no espera, el tiempo que se va y me deja atrás. El ciclo terminó, todo un semestre de entrenamiento que se cierra al cruzar la llegada, nada cambió, las mejores marcas siguen siendo las del año pasado. No pude mostrar nada mejor… nada, no pude.

PodioEl podio se forma sólo con atletas nacionales, Gardiol no forma parte, queda primero Eusebio Moyano, subo al segundo escalón, completa Cristian Urtasun. Mejoro mi puesto en la Copa, lo único que mejoré, sirve como consuelo, me alegra, plata en un torneo nacional, otro regalo más, el oro no parece imposible.

Los números son fríos, pero son exactos, este semestre no mejoré. Los sentimientos son intangibles, pero calientan el alma, este semestre fui feliz. Me busqué, me peleé y me encontré en Cachi. Competí entre las princesas en Orlando, flotando en la noche. Entrené entre la nieve de New York, a la par de un gran amigo. Jugué el Campeonato Nacional que soñé. Salté la baranda para entrar al Grand Prix que antes miraba de afuera. Perdí. Pero también gané, demasiado, tanto que no entra en un número, muchos más de lo que se puede contar en una crónica.

No exagero, hay una inmensidad de pequeñas, minúsculas alegrías que día a día me da correr. Son muy distintas, provienen de las direcciones más diversas, pero todas impactan en el alma. Son como granos de arena, brotan del aire, crean un desierto que me inunda, se extiende mucho más allá de mí, me muestra un horizonte por recorrer. Otro ciclo llegó a su fin, necesito recostarme en la arena, que venga la noche, que todo se calme. Escuchar el silencio del desierto, ver las estrellas como me miran, aprender de ellas, mirarme a mí mismo, muy adentro. La noche es corta, pronto volverá el día, y con los primeros rayos, otro ciclo comenzará. Sólo algo sé, quiero que el sol me encuentre corriendo.

atrás

view more articles

About Article Author

Ezequiel Brahim
Ezequiel Brahim

Seguramente no soy el único que empezó a correr para bajar de peso. Ya cinco años pasaron, y no sólo conseguí bajar de peso, descubrí nuevos mundos, al principio en la calle el universo del running, luego, en la pista, el atletismo de elite. Compartir lo mejor de ambos, es el impulso para escribir cada linea.

View More Articles
write a comment

0 Comments

No Comments Yet!

You can be the one to start a conversation.

Add a Comment

Your data will be safe! Your e-mail address will not be published. Also other data will not be shared with third person.
All fields are required.